domingo, noviembre 04, 2012

EL SÍNDROME DE HUBRIS Y LAS REDES SOCIALES





Para quienes desconozcan el término hubris, es una deformación del griego hibris, que es “exceso” querer tomar más de la parte que le fue asignada como destino. En la actualidad toma el concepto del síndrome del vencedor, la persona se cree el más capaz y comienza a comportarse de forma narcisista, esto sucede como deformación de la realidad, siendo que la persona ostenta un poder no equiparable con su verdadero nivel.

Las características del síndrome de hubris:
  • Excesiva confianza en si mismo.
  • Desprecio por los consejos de quienes le rodean.
  • Alejamiento progresivo de la realidad.


Ahora bien ¿Qué tiene que ver lo anterior con las redes sociales? Obedece al cumplimiento paulatino del síndrome del vencedor, por lo general quienes logran poder en las redes sociales (virtual) y en su vida real no han tenido un rol protagónico, tienden a crearse un personaje (su yo ideal) se va constituyendo de tal manera que disocia su realidad sectorizándola solo al área de “éxito” ; la diferencia del vencedor en las redes con el vencedor político (símbolo por excelencia del síndrome de hubris) es que el que tiene poder virtual comienza con el alejamiento progresivo de la realidad al punto que comienza a hacerse una imagen llevada por lo que más público le atrae; siendo el lenguaje soez, el reclamo, el odio, como elementos que constituyen la atención, ese conformará su eje focal y tomará esa dirección de forma creciente y “desmesurada” es un “yo” que logró posicionamiento, un yo desconocido pero que el permite experimentar nuevas vía de comunicación y seguimiento por parte de otros produciéndole sensaciones desconocidas pero agradables de control.

En este punto comienza una cacería de brujas entre todos lo que tengan el síndrome del vencedor generando una especie de batalla, como reza el proverbio “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco” las distorsiones informativas van generando una especie de neurosis colectiva en el objeto a desechar, emerge la paranoia (se duda y desconfía de todos).
La vida real social del individuo que manifiesta Hubris virtualizado se ve opacada, sus amigos reales ya no son tal, porque los considera inferior a sí mismo, al llegar a lugares donde no recibe el mismo o más protagonismo de la red, experimenta sentimientos de inadecuación difíciles de manejar, su tema de conversación suele referirse a los feedback recibidos en la red y siempre está atento a que va a exponer próximamente, sin dejar a un lado todo lo que recibe de vuelta.

El hubris virtualizado se da de forma abrupta en las redes sociales principales tipo facebook, instagram y twitter, son personas comunes que el empirismo llevó a descubrir el mundo de la “fama” casi siempre sin el dinero, con una sensación de poder capaz de generarle la importancia que no ha obtenido de otra manera o por lo menos dista de esa elevación.

Lo contrario del hubris son aquellos que se quedan como simple espectadores, recreándose de los que otros toman como rol, es la otra cara de la moneda, el extremo sumiso, el miedo a fallar que constituye otra forma de anomalía.

¿Lo ideal? Equilibrar, abandonar cuando se sienta presa de una condición que afectara su salud mental, en este punto entra en juego la razón para superar a la emoción, es tocar tierra y mantenerse a flote en un mundo donde la competencia siempre existirá y donde gana quien tenga más resistencia, la fuerza siempre como segunda opción.

“Cada quien posee una proporción en la gran torta de la vida, comer de más produce indigestión y menos…una perjudicial anorexia”

Petry Rodríguez



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