Según la mitología, el Fénix era un ave majestuosa que se
hacía renacer de sus propias cenizas cada 500 años, un mito que me voy a
permitir utilizar como analogía de lo que se busca lograr con la psicología
positiva, cada persona capaz de transformar su propias ruinas en una de las más
sustentables edificaciones.
El título del escrito viene a propósito de un colega al cual
admiro por su talento, una persona que sabe ver una obra de arte antes de que
ésta lo sea, suelo preguntarme si puede mirar eso mismo en los seres humanos y
con sus herramientas mostrarle lo que puede llegar a SER.
A diferencia del tronco que Carlos Lucena (así se llama mi
colega) logra transformar en una majestuosa figura, el ser humano tiene un
serie de resistencias que habría que tomar en cuenta como variable
independiente. En mi experiencia, cuando la resistencia se sublima en confianza
el trabajo ya está a mitad de camino, el tronco deja que tus manos logren la
mejor versión de él.
El ser humano tiene la misma capacidad de construirse como
de destruirse, posee la libertad de elegir su actitud ante la vida al punto de
lograr lo mejor con sus talentos y alcanzar sus propósitos. Como ejercicio
personal te invito a que busques más allá de tu medio ambiente-quedará tan
lejos como creas-visualiza lo que puedes hacer con un pedazo de madera y
atrévete a tornar la mejor de las figuras, ahora piensa que esa figura eres tú
y hazte notar.
Quiero expresar mi profundo agradecimiento a la gente que
hace posible que nuestra profesión se enaltezca, estoy segura que hay psicólogos que desde el anonimato, han ayudado a cambiar muchas vidas para bien. Siento
un profundo cariño y respeto por la gente que le pone pasión a lo que hace,
sobre todo si se trata de mejorar la humanidad.
“Hoy puedes ser la ceniza de la madera o el fénix que transforma
sus cenizas…tú decides”
Petry Rodríguez
Fotos: Carlos Lucena
Instagram: EduardoFenix
No hay comentarios:
Publicar un comentario