jueves, marzo 24, 2016

QUIERO DEMANDAR AL DSMV



El DSM (manual diagnóstico de patologías mentales) en su última versión V-es, en forma analógica, la biblia de los psicólogos y psiquiatras-describe los criterios para determinar una enfermedad mental con la finalidad de obtener el diagnóstico y así proceder al tratamiento adecuado.

Lo anterior lo traje a colación para explicar el trabajo personal que cada individuo debe realizar de forma responsable-es decir-que mal podríamos culpar al manual, porque leyéndolo nos damos cuenta que encajamos perfectamente en un diagnóstico.

Cuando estamos en el proceso de formación, específicamente en la materia de psicopatología, es casi imposible no identificarse con alguno de los signos o síntomas que allí describen; algunos se quedaban callados, otros a viva voz consultaban con el profesor y otros término medio, lo compartían con otros estudiantes a ver si le confirmaban o negaban la patología que creía le hacía mach con su perfil.

En la vida cotidiana no estamos exentos de evaluación, sobre todo cuando vemos en el otro, eso que consciente o inconscientemente rechazamos en nosotros, la muy nombrada “Proyección” que también aplica para lo positivo, por esa razón existen personas que nos caen tan bien.

Cuando otra persona dice algo que no nos agrada, tenemos el derecho a disentir pero no a forzar que el otro piense como nosotros, ni mucho menos pretender instaurarle culpas por el hecho de “no tener la razón”- al fin y al cabo-la razón es eso que llegó al límite máximo del entendimiento del otro, a diferencia de la emoción que no se requiere un proceso de comprensión, análisis, síntesis.

Una persona que razona se diferencia del resto porque no anda evangelizando, simplemente anda elaborando su camino de manera que va tomando lo propio para crecer y desechando lo que le coloca trabas, la sociedad está diseñada para repetir, ya que permite normalizar de alguna manera las conductas que permiten controlar al individuo, cuando alguien es capaz de tomar una idea y construir sobre la base de la consciencia, se tropezará con muchas vallas que tratarán de impedir la toma de responsabilidad.

Los seres humanos en su forma racional,  no andan por la vida endosando en otros sus emociones, no le dicen a otros “Tú me hiciste llorar” como si el otro tuviese un control remoto para accionar su aparato lacrimal, hay que ser muy irresponsable pero sobre todo cómodo, es lo equiparable a subir el Everest y pretender que otros te lleven la mochila con tu comida, tu agua, tu ropa, etc. ¿Para cuándo vas a dejar tu madurez? ¿Para cuándo vas a dejar de colocar afuera tus errores? ¿Para cuándo planeas ser libre? ¿Para cuándo pretendes hacerte cargo de ti?

Lo que piensas, sientes y haces es totalmente producto de tu responsabilidad, si no te haces cargo, siempre tendrás a alguien manejando por control remoto tu vida. Si el otro expresa algo, aprende a hacerte responsable de lo que sientas con respecto a ese algo, deja ya de ser el niñito (a) consentido (a) que le grita al otro como tiene que ser para que tú no te sientas mal, asume tu rollo y deja de demandar a quien solo describe lo que tú mismo te diagnosticaste.

“Cada persona que se hace dueña de su vida, ha conquistado la cima más alta del entendimiento humano”




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