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miércoles, septiembre 07, 2016

Silencios que GRITAN, tranquilidad que ansía.

Apenas escribí el título de este post no pude evitar pensar en la canción del último día en la vida de Adan García, del panameño Rubén Blades; en ella se expresa la angustia de un hombre que sentía que no tenía control de su futuro y decidió arriesgarse o suicidarse de una forma menos ruda que el hacerlo con sus propias manos. 

Todos en algún momento-por muy tranquilos que seamos-sentimos que algo es más grande que nosotros, que se escapa de nuestra comprensión y sobre todo de nuestro control, es cuando comienza un torbellino emocional que se moviliza a gran velocidad y con espacio suficiente para crecer de forma abismal. 

Cuando realizaba pasantías en el psiquiátrico, lograba mirar más allá de un diagnóstico y notaba en las miradas de los pacientes una calma desesperada, tal vez estaban cerca de su próximo suministro de medicamento, ese que le permite biológicamente aplacar esa sensación mental que los hace perderse de la realidad. 

Dicen que estar enamorado es muy parecido a un estado de locura-y sin duda es así-sientes todo de forma más intensa, es como si los sentidos se potenciaran a su máxima expresión y crece exponencialmente cuando no eres correspondido a plenitud, una incertidumbre que genera más displacer que placer y no logras dar con la veleta que le dará la dirección a tu barco, es confuso e inestable con olas que te llevan a un destino desconocido, a riesgo de quedar como un naúfrago en una isla cualquiera.

¿Qué hacer cuando la calma se va de paseo y sin fecha de retorno anunciada? Es esa pregunta que solo es posible razonarla cuando se tiene la capacidad de razonar; es decir, que ni pensar que enamorado darás con la respuesta, solo tienes que vivir la emoción y sacarle el mayor provecho, conociéndote un poco más de lo que ya lo haces. 

No podemos buscar la calma en el lugar que la perdimos, no es igual que con la llave ¿Saben por qué? porque lo intangible-aquello que no se ve pero se siente-se encuentra solo dentro de nosotros y no en el lugar donde lo colocamos, internalizar esto nos hace ser dueños de nuestras emociones. 

No existe nada más poderoso que alguien que se conoce, sabe lo que siente y logra expresarlo de la forma adecuada en el momento indicado. Sería lo más cercano a un Dios de sí mismo. 

¿Y tú? ¿Sabes detectar tus emociones y trabajarlas a tu favor? ¿Sabes ser silencio sin gritos? ¿Sabes calmar la ansiedad desesperada con aquello que te libera? 

La ansiedad representa exceso de futuro y hay que decidir si fantasear con estar en un lugar inexistente o aprender a vivir el presente con lo que esto conlleve. 

viernes, julio 15, 2016

LA FRUSTRACIÓN


La frustración viene dada por la no consecución de una demanda externa por parte del sujeto. Voy a tratar de explicarlo lo más simple posible; María quiere manzanas (deseo del sujeto) y vive en un lugar donde no es posible obtenerla ¿Qué hace María? 1. Busca un sustituto 2. Realiza un plan para ubicar donde si la hay y adquirirla 3. Se obsesiona con el deseo (manzana) pero no cumple el punto 2 y tampoco el 1. En el último caso es cuando se considera patógeno, ya que la demanda no está apegada a la realidad. La mayoría de las veces sabemos las consecuencias de nuestros actos pero el deseo-en ocasiones-supera la realidad, es como una especie de velo que nos colocamos para poder vivir o solapar un poco al Padre (autoridad moral interna).

Mientras el ser humano tenga una sola exigencia, mayor podría ser el grado de frustración al no conseguirla ¿Qué es lo adecuado? Lidiar entre el objeto del deseo y la realidad ¿Quién lo hace? El sujeto ¿Por medio de qué? Restándole expectativas, colocándolo en el plano de lo real, experimentando lo que se tiene (presente), ser más que tener, reconociendo el deseo y tratar de encontrarle la necesidad (es el inicio), evitar el autosabotaje que se genera cuando ya estás cerca de alcanzarlo y esto último siendo lo más importante ¿Han escuchado de gente que lucha por conquistar a alguien y cuando  lo logra pierde el interés? Es debido a muchos elementos y uno de ellos podría ser que le gusta experimentar la falta, ese es su deseo y se queda en  la sensación porque lo que viene no le permitiría seguir sintiendo esa adrenalina.

Si eres de los que quiere cuando no tiene, es muy probable que experimentes mucho el sentimiento de frustración, ya que tus demandas no están apegadas a la realidad (presente).

La ansiedad es un estado futuro y es lo equivalente a castillos en el aire, solo tienes que descubrir si tienes la posibilidad real...de habitarlo.

miércoles, febrero 17, 2016

EL MIEDO AL MIEDO



Hay  un tópico que me apasiona mucho en el campo psicológico, el miedo en el ser humano; la mayoría de mis cuasi-investigaciones giran en torno a ese fenómeno, su causa y efecto me parecen con mucha tela que cortar.

El miedo es una respuesta emocional a una representación amenazante, real o imaginaria. El organismo no sabe identificar esa diferenciación generada por la mente. En dicho proceso, de forma fisiológica comienzan a ocurrir una serie de alteraciones, tales como: el hígado segrega más azúcar para aumentar el aporte energético, las glándulas suprarrenales destilan mayores cantidades de adrenalina, los músculos se tensan, la respiración se acelera a fin de aumentar el aporte de oxígeno, el corazón bombea más a prisa y la sangre se reparte de forma selectiva, todo esto ocurre de forma inmediata y en la búsqueda de dos alternativas “huir o atacar” pero ¿Qué pasa cuando el evento amenazante solo ocurre en nuestra mente? ¿De qué huimos o a quien atacamos? Acaso toda la sudoración, los temblores, la garganta seca, y las demás reacciones físicas producto de la alerta ¿Se quedan a la expectativa sin procesar lo que ocurre realmente afuera? ¿Crees realmente que puedes engañar a tu cuerpo por mucho tiempo? ¿Le vas a seguir emitiendo señales de alerta cuando en realidad no existe nada que atente contra su supervivencia?

¿Alguna vez te has quedado paralizado ante el miedo? Esta es la respuesta para la que menos está preparado el cuerpo ¿Por qué ocurre esto? Porque tu cuerpo no se preparó realmente para lo que percibió después, es la reacción menos favorable y por ende se produce un bloqueo en donde no hubo congruencia o como decimos en psicología “disonancia cognitiva” un choque del evento real con el imaginario.
Algunas personas (más de las que se debería) le temen a hablar en público y el cuerpo interpreta ese miedo como algo amenazante, dicho esto, aprende a generalizar cada vez en aumento, convirtiendo a ese individuo en un huidor, todo eso ocurre cuando dicha persona no trabaja dicha emoción para llevarla al campo de la realidad, ya que colocándolo en perspectivas reales ¿Qué te puede pasar en un escenario? Lo máximo es que se rían de ti y ya eso es ganancia, al menos le brindaste felicidad a otras personas.

No se trata de minimizar los eventos que nos evocan el miedo, se hace referencia a darle su justa medida-y la verdad-que a menos que estés frente a un auditorio de tigres y leones o seas el presidente de una nación, con una amenaza de muerte decretada y hayan dejado entrar a tus verdugos, la realidad es que tu vida no corre peligro.

El miedo al miedo va relacionado con todo lo anterior mencionado, en tu intención clara de huirle a esas sensaciones, le vas otorgando un sitial de honor en tu vida, a un punto tal, que evitas todo tipo de reacción que se le parezca.

Les voy a ejemplificar, por medio de situación que me ocurrió hace algunos años, producto de haber ingerido una sustancia estimulante en forma abrupta (estaba “apurada”) y salí al transporte casi corriendo, cuando lo abordé, empecé a sentir que el corazón bombeaba a una velocidad que solo lograba cuando corría, empecé a sudar, la garganta se secó y veía todo perturbado a mi alrededor, creía que en algún momento iba a gritar (estaba ante lo que podría denominarse un ataque de pánico) pregunté si alguien tenía agua y la respuesta fue negativa, manifesté lo mal que me sentía y me dejaron bajar en un peaje donde me dieron asistencia médica, a los minutos logré recobrar la calma, me regresé a mi casa y en al menos los siguientes siete viajes experimentaba secuelas de aquel evento, me obligué a realizar viajes más lejos (de ocho horas) y a trabajar mis pensamientos al respecto, todo fluyó de forma positiva, obviamente si hubiese ocurrido un apareamiento, es decir, algún evento fortuito que confirmara mi teoría de que podría perder el control, todo se hubiese ido abajo, pero no fue así. Mi relato es a propósito de cómo podemos generalizar, discriminar y extinguir; todo va a depender de la forma como asumamos las circunstancias.

Los miedos se enfrentan para ir restándole una importancia que la mente les otorga, para eso se requiere mucho autoconocimiento, autocontrol, autoconfianza como herramientas claves.

¿Te quieres desprender de miedos innecesarios? Entrénate para la vida.

“Los miedos te pueden salvar la vida o arrancártela poco a poco, tú decides”


Petry Rodríguez.